La Iglesia y la Capilla de la Cartuja de Miraflores pertenecen al monasterio cartujo fundado por Juan II de Castilla y finalizada por Isabel la Católica. El rey cedió en 1442 (s. XV) a los monjes el palacio de la quinta de recreo que había ordenado construir en 1401 como palacio de recreo y caza para el rey Enrique II

La construcción de la iglesia comenzó en 1454 por Juan de Colonia; la continuó Garci-Fernández Matienzo y la concluyó en 1488 Simón de Colonia, convirtiéndose en uno de los conjuntos más destacados del arte gótico de finales del s. XV.
La Cartuja de Miraflores es un monasterio de estilo isabelino lleno agujas y otros motivos muy barrocos. Tiene altos muros con contrafuertes y ventanas ojivales propias del gótico. Alberga una gran riqueza artística. La iglesia es de una sola nave y cuenta con un ábside poligonal con bóvedas estrelladas. En el interior de su Iglesia existe un cementerio. Es imprescindible el mausoleo del rey Juan II y su esposa Isabel de Portugal obra de Gil de Siloé. Esculpido sobre alabastro es de un romanticismo sobrecogedor. Ambos cónyuges aparecen muertos sobre un mismo lecho con las manos entrelazadas. Tambien destaca la puerta de ingreso desde el atrio, con los escudos del fundador, y la del claustro; la Capilla del Santísimo Sacramento, el retablo mayor, obra tambien de Gil de Siloé.
Este retablo de madera policromada de la Cartuja burgalesa de Miraflores fue realizado por Gil de Siloé entre 1486 y 1499, es sin duda la obra maestra de este escultor, que sorprende por la riqueza ornamental que tiene y, sobre todo, por la complejidad de formas y símbolos que la componen.
En su estructura general se aparta de los modelos ortogonales habituales en los que el sentido narrativo lleva un orden secuencial establecido en torno al registro de la calle central. En este que aquí contemplamos, aunque también se inscribe en un gran rectángulo, la disposición de los motivos en enmarques circulares alcanza una singular originalidad.
El tema central es una Piedad en donde la figura de Cristo crucificado se inscribe en un gran círculo (alusión a la Eucaristía) y a los pies de la cruz las figuras verticales de la Virgen y San Juan; en el interior de este gran círculo otros cuatro más pequeños representan escenas de la Pasión, y en el exterior, también inscritos en círculos, los evangelistas. El resto de las figuras no respetan una proporción uniforme, sino que varían de tamaño en función de su emplazamiento e importancia.
En la parte inferior se representa la Anunciación y el Nacimiento, también en círculos, y en los laterales se encuentran las estatuas orantes y los escudos de armas de los reyes enterrados en la capilla, Juan II de Castilla y su esposa Isabel de Portugal.
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