La iniciativa de la diócesis de Burgos que tiene erigido un Museo del Retablo en la remozada Iglesia gótica de San Esteban, próxima a la hermosa y monumental catedral burgalesa, es un ejemplo a seguir. Una brillante idea concebida, estudiada y finalmente gestada por don Agustín Lázaro, capellán también del maravilloso Real Monasterio de "Las Huelgas".
Son muchas las iglesias que en la provincia de Burgos sufren un grave deterioro de su artístico patrimonio religioso y el riesgo de expolio por falta de seguridad y protección. Y es aquí donde interviene el Museo para cumplir su finalidad de retirar los valiosos retablos de estas iglesias abandonadas, proceder a su restauración en los talleres montados en un anexo de la propia iglesia de San Esteban. Restauración cuyo coste supera a veces los cien millones de pesetas de las antiguas pesetas, para finalmente exponerlos en este Museo a la admiración de los visitantes; pero con la condición de que serán devueltos a la iglesia de procedencia si alguna vez vuelve a disponer de cura residente. Pero quede claro que el elevado importe de las restauraciones corre por cuenta de la obra cultural de las Cajas de Ahorro y entidades bancarias burgalesas, abiertas a colaborar en la conservación del patrimonio religioso de su región, porque supone la mejor inversión publicitaria.
Pero es que, además de esta finalidad puramente artística de conservación del legado religioso, la actividad del Museo que en la actualidad expone preciosos retablos de los siglos XVI, XVII Y XVIII, conlleva otras de carácter social y pastoral dignas de tener en cuenta. Social, porque la mano de obra la ponen más de cien estudiantes de Artes y Oficios que no perciben sueldo, bajo la dirección general de un sacerdote titulado en la más prestigiosa escuela de Arte de Madrid; pero cuentan con sus estudios de carrera, alojamiento y manutención pagados, además de la prestigiosa acreditación en sus currículos de haber formado parte del equipo de restauradores de este Museo del Retablo. Hacen cola los aspirantes. Y pastoral por las interesantes charlas catequéticas que se dan a los grupos de visitantes, para mostrar cómo la historia que revela la Biblia fue puesta en imágenes por el hombre mediante el arte en sus diferentes épocas. Otra forma de evangelizar también ideada por el propio don Agustín Lázaro, en la que colaboran también laicos por él preparados.